19/11/2025
Imagina un caluroso día de verano en París en el que el aumento de las temperaturas sobrecarga el sistema de refrigeración de un centro de datos y lo deja fuera de servicio. O recuerda el fallo masivo de la red en España el 28 de abril de 2025, cuando una inexplicable subida de tensión "provocó un atasco en las ciudades" y dejó a "decenas de miles de personas varadas en los trenes durante la noche o atrapadas en los ascensores."
Estas perturbaciones provocadas por el clima ya no son ciencia ficción. Olas de calor, tormentas y sequías desencadenan ahora cortes y fallos de equipos que se propagan en cascada al ámbito digital, convirtiendo el clima en un catalizador de la seguridad. Al mismo tiempo, las innovaciones en biotecnología y dispositivos portátiles e implantables están difuminando la línea que separa nuestros cuerpos de las redes de datos.
Una nueva era de ciberamenazas
En resumen, la próxima frontera de las ciberamenazas se encuentra en la intersección del medio ambiente, la tecnología y el cuerpo humano. Los expertos incluso llaman a esta convergencia "ciberbioseguridad": un nuevo campo en el nexo de la ciberseguridad y la bioseguridad.
En el contexto de la UE, los reguladores están tomando nota. Las olas de calor que batieron récords en 2022 no sólo dispararon la demanda de energía, sino que también provocaron cortes de electricidad en múltiples ciudades, ya que las redes superaron sus límites. Mientras tanto, el audaz impulso de la sanidad digital en Europa (recetas electrónicas, telemedicina, dispositivos inteligentes para llevar puestos) ha creado millones de nuevos puntos finales ciberfísicos, cada uno de ellos un punto de entrada potencial para los hackers.
En este artículo describimos incidentes reales (como fallos en centros de datos y pirateos de dispositivos médicos), repasamos los factores específicos de la UE (tendencias climáticas, normativa, tensión en la red) y esbozamos una estrategia integrada para los responsables de energía, sostenibilidad, sanidad e informática. El mensaje es claro: los datos, la electricidad y las personas son ahora inseparables, y protegerlos exige un planteamiento holístico y con visión de futuro.
El clima como factor de seguridad
El cambio climático ya está ejerciendo una presión sin precedentes sobre los sistemas energéticos e informáticos europeos. El calor y la sequía récord de 2022 convirtieron a Europa en el continente que más rápido se calienta e impulsaron el consumo de energía a nuevos máximos.
Las olas de calor intenso aumentaron la demanda de aire acondicionado incluso cuando redujeron la producción de energía (por ejemplo, al bajar los embalses hidráulicos o provocar la desconexión de las centrales térmicas). La Organización Meteorológica Mundial señala que "un tiempo más extremo -incluidos el calor intenso, las fuertes precipitaciones y las sequías- tiene cada vez más implicaciones para la oferta, la demanda y la infraestructura del sistema energético europeo".
En la práctica, esto se traduce en líneas eléctricas sobrecargadas, fallos en los transformadores y apagones forzosos durante los episodios de calor. Durante una ola de calor a mediados de 2022 en el sur de Europa, el descenso del nivel de los ríos redujo la energía hidroeléctrica en Italia, y un aumento del consumo eléctrico "empujó las redes eléctricas más allá de sus límites, provocando apagones en múltiples ciudades". Incluso los centros de datos son vulnerables. En una reciente ola de calor, un centro de datos londinense que presta servicios a Google y Oracle dejó de funcionar al fallar sus sistemas de refrigeración. Resulta alarmante que, según una encuesta del sector, el 45% de los centros de datos ya hayan sufrido un fenómeno meteorológico extremo que amenazara su funcionamiento continuo, y casi el 9% sufriera una interrupción por este motivo.

Mayor fragilidad de la red
El resultado es una creciente fragilidad de la red. Las redes de transporte eléctrico europeas están sometidas a una tensión creciente. Con las renovables añadiendo variabilidad y el aumento de la demanda por la electrificación de la calefacción y el transporte, la congestión de la red es cada vez más frecuente.
Las altas temperaturas agravan la situación: las líneas se hunden en los días calurosos y tienen menos espacio libre, lo que obliga a los generadores a funcionar fuera de las horas punta. Los servicios públicos confían cada vez más en los datos meteorológicos en tiempo real (clasificación dinámica de las líneas) para maximizar el rendimiento, pero se trata de una solución temporal. Sin nuevas infraestructuras y controles más inteligentes, las instalaciones críticas se enfrentan a apagones. Por ejemplo, el apagón en España de abril de 2025 se debió a una combinación de fallos en el control de la tensión y a la falta de potencia reactiva de algunas centrales térmicas.
En respuesta, los reguladores de la UE están tomando medidas. La nueva Directiva sobre Resiliencia de las Entidades Críticas (CER) exige explícitamente a las empresas esenciales de energía e infraestructuras que incluyan "medidas de reducción del riesgo de catástrofes y adaptación al clima" en sus planes de resiliencia. Del mismo modo, la normativa pendiente sobre ciberseguridad NIS2 insta a los Estados miembros a coordinar la gestión de riesgos intersectoriales, lo que incluye implícitamente las condiciones meteorológicas extremas.
Aumentar la reliencia energética
¿Qué pueden hacer las organizaciones? Una lección clave es crear independencia energética. Uno de los enfoques son las microrredes y las redes aisladas: generación local (solar, eólica, baterías, gas de reserva) combinada con controles inteligentes que separan automáticamente el emplazamiento de la red general en caso de emergencia. Las microrredes modernas pueden aislarse automáticamente de la red principal, manteniendo alimentadas las instalaciones críticas con una conmutación en fracciones de segundo.
Por ejemplo, los centros de datos pueden desplegar energía solar más almacenamiento o pilas de combustible para sobrevivir a un apagón en la ciudad. Del mismo modo, los hospitales y las plantas industriales pueden utilizar la generación localizada para permanecer en línea cuando falla la red. Getronics ayuda a sus clientes a diseñar este tipo de arquitecturas. Igualmente importantes son la refrigeración y la monitorización avanzadas: la gestión activa de la energía (sensores, integración OT/IT) puede reducir el despilfarro y alertar a los operadores antes de una sobrecarga. La implantación de cuadros de mando energéticos en tiempo real ha permitido a los clientes industriales reducir el consumo eléctrico en un 25%, aliviando la presión sobre el presupuesto y la red.
Los seres humanos como puntos de ataque biodigitales
Al igual que el clima se está convirtiendo en un vector de riesgo tecnológico, también lo es el cuerpo humano en la era de la biotecnología. Los dispositivos médicos y portátiles crean una frontera "biodigital" en la que los ciberatacantes pueden dañar la salud de las personas o robar datos íntimos. Los investigadores han acuñado incluso el término ciberbioseguridad para describir las amenazas "en la interfaz de las ciencias de la vida y el mundo digital".
La proliferación de implantes, sensores e interfaces cerebrales significa que la piratería informática puede influir directamente en la biología humana. Por ejemplo, las bombas de insulina y los marcapasos inteligentes son en realidad ordenadores en el cuerpo de las personas. Los investigadores de seguridad demostraron que un ataque a distancia podría hacer que una bomba provocara una sobredosis a un paciente o que un marcapasos indujera ritmos cardíacos mortales.
No es ciencia ficción
Estos escenarios pueden parecer de ciencia ficción, pero son lo suficientemente reales como para preocupar a los reguladores. Tras los exploits públicos (un hackeo de una bomba de insulina en Black Hat 2011, un hackeo de un marcapasos en DEF CON 2012), la FDA estadounidense y los fabricantes actualizaron las directrices, y en 2017 se emitieron las primeras retiradas de marcapasos debido a vulnerabilidades de ciberseguridad. En octubre de 2018, Medtronic incluso cerró preventivamente un sistema de monitorización remota cuando los investigadores revelaron que las señales de datos podían ser manipuladas.
Incluso los wearables no médicos plantean riesgos. En 2021, más de 61 millones de registros de dispositivos como Fitbits y Apple Watches quedaron expuestos en servidores mal configurados (los datos filtrados incluían frecuencias cardíacas, peso, edad y ubicaciones de entrenamiento basadas en GPS).
Lo que se vislumbra en el horizonte es aún más preocupante. Las interfaces cerebro-ordenador (BCI) y la neurotecnología, antes experimentales, están cada vez más cerca del uso cotidiano. Imagina un mundo en el que tus pensamientos impulsen un dispositivo. Es emocionante y aterrador a la vez. Un análisis reciente advierte de que piratear una BCI podría permitir a un atacante leer o incluso manipular tu actividad cerebral, o controlar inadvertidamente tus extremidades.
Los reguladores europeos están empezando a responder. El Reglamento de Dispositivos Médicos de la UE (MDR 2017/745) exige ahora explícitamente a los fabricantes que sigan prácticas de ciberseguridad "de vanguardia", desde el diseño seguro hasta la gestión de riesgos. Se espera que los futuros proyectos de infraestructuras sanitarias incluyan planes de ciberseguridad para cada máquina conectada. Pero el cumplimiento por sí solo no basta; las organizaciones deben adoptar una nueva mentalidad que respete la inviolabilidad de la interfaz humano-digital.

Qué deben hacer las empresas ahora
Los líderes empresariales de los sectores de la energía, la sanidad y la tecnología deben tratar el riesgo climático y biodigital al mismo nivel que el malware y el phishing. Las siguientes medidas son urgentes:
- Integra el riesgo climático en la planificación de la gestión cibernética y la gestión del ciclo de vida - Actualiza tus evaluaciones de riesgos y planes de continuidad para incluir escenarios meteorológicos extremos. Utiliza datos y previsiones climáticos para poner a prueba tu infraestructura: modela lo que ocurre si una ola de calor dispara la demanda (sobrecargando la refrigeración), o si una inundación corta la conectividad. Incorpora herramientas de previsión dinámica (por ejemplo, modelos de red con influencia meteorológica) a tus planes operativos.
- Construye una arquitectura resiliente a la energía: siempre que sea posible, busca la independencia de la red para los activos críticos. Esto puede incluir energías renovables in situ (solar, eólica pequeña) combinadas con almacenamiento en baterías, de modo que, en un caso de cielo oscuro, tus instalaciones puedan aislarse de la red. Para centros de datos u hospitales, considera la posibilidad de ubicar generadores de gas o pilas de combustible que se conecten automáticamente si falla la red.
- Protege la interfaz bio-digital - Trata todos los dispositivos médicos y wearables como activos informáticos. Realiza un inventario completo de los equipos sanitarios conectados y los puntos finales de IoT. Segmenta estos dispositivos en redes aisladas con estrictos controles de acceso y cifrado. Aplica el principio de confianza cero: por defecto, ningún dispositivo es de confianza. Exige credenciales o certificados únicos para cada dispositivo y activa mecanismos de actualización automática siempre que sea posible.
- Actualiza los planes de emergencia y continuidad de forma integral - En tus manuales de gestión de la continuidad de la negocio, no des por sentado que las catástrofes sólo se producen en forma de tormentas o hackeos. Ahora pueden ser ambas cosas. Actualiza los ejercicios de respuesta a incidentes para incorporar escenarios cibernéticos a los simulacros de catástrofes naturales. Por ejemplo, si se prevé un huracán, practica tanto la evacuación del centro de datos como medidas simultáneas de contención cibernética.
- Fomenta la colaboración intersectorial - Dado que estas amenazas abarcan varios ámbitos, coordínate con tus homólogos de los organismos de energía, sanidad y medio ambiente. Únete a los grupos de trabajo del sector sobre resistencia al cambio climático y riesgos cibernéticos. Comparte datos anónimos sobre incidentes (por ejemplo, si una inundación dejó fuera de servicio alguna instalación el trimestre pasado) para que todo el sector pueda aprender.
Cada una de estas acciones alinea la tecnología y los factores humanos con la conciencia del cambio medioambiental. Tanto la integración del clima en la gestión de riesgos informáticos como el endurecimiento de nuestros cuerpos como dispositivos son nuevas fronteras, pero las herramientas existen: la gestión de riesgos basada en marcos (ISO 31000, IEC 31010 para el riesgo climático) puede ampliarse para abarcar estos ámbitos.
Como ejemplo práctico, algunas organizaciones ya están probando modelos de gemelos digitales de sus operaciones que pueden simular un fallo de la red, una ola de calor o incluso una pandemia, y medir el impacto en los servicios. El objetivo no es solo proteger los datos, sino proteger la vida y la continuidad en todas sus formas.
Getronics: pioneros en resiliencia frente a los nuevos riesgos
Getronics ocupa una posición privilegiada para ayudar a sus clientes a salvar la brecha climatológica, tecnológica y humana con soluciones concretas. Llevamos décadas integrando la tecnología operativa (OT) y la TI, y ahora nuestra experiencia se centra en hacer que los sistemas sean resilientes desde el diseño.
- Independencia de la red y microrredes: ayudamos a los lugares críticos a ser autosuficientes. Nuestros ingenieros diseñan e implantan sistemas aislados y microrredes para que las cargas esenciales (servidores, luces, dispositivos médicos) sigan funcionando aunque falle la red pública. Por ejemplo, en un proyecto reciente en AMRC Cymru desplegamos una plataforma de gestión energética basada en IoT que mide continuamente el consumo de electricidad y agua en toda la fábrica. Con solo dar a los operarios visibilidad en tiempo real, la planta redujo el consumo de energía en un 25%.
- Resiliencia bio-digital - Nuestra arquitectura de seguridad lo cubre todo, desde máquinas de resonancia magnética a wearables. Getronics ha desarrollado marcos secure-by-design (basados en NIST y MITRE) para clientes sanitarios e industriales. Asesoramos a los fabricantes sobre las normas MDR e IEC, y realizamos pruebas de penetración en redes médicas para cerrar brechas.
- Seguridad integral y continuidad: más allá de las soluciones específicas, Getronics ofrece servicios de seguridad gestionados de principio a fin. Disponemos de un Centro de Operaciones de Seguridad 24×7 con sede en la UE y más de 100 expertos. Nuestro SOC ingiere miles de millones de eventos al mes (a través de miles de fuentes de registro), correlaciona las amenazas y responde inmediatamente a los incidentes. Personalizamos modelos de amenazas basados en NIST/MITRE para cada cliente, al tiempo que gestionamos el cumplimiento de normas como ISO 27001 y GDPR.
En todos nuestros esfuerzos, el enfoque de Getronics es la resiliencia desde la base. Pensamos en lo que podría ir mal en el contexto de las amenazas climáticas y biológicas emergentes, y luego construimos nuestra solución en torno a ello. Al alinear las redundancias físicas (energía, refrigeración, barreras) con las defensas digitales (higiene cibernética, detección, confianza cero), permitimos a las organizaciones proteger los datos, la electricidad y las personas como un sistema unificado.
Crear resiliencia para el futuro
El cambio climático y la biotecnología están reconfigurando el panorama de las ciberamenazas. Como reconocen ahora los responsables políticos de la UE, vivimos en un mundo cambiante en el que las condiciones meteorológicas extremas, la salud humana y la seguridad digital ya no pueden gestionarse de forma aislada. Los apagones, las olas de calor y las inundaciones van a ir en aumento, y la biotecnología de nueva generación se hará omnipresente. Hay mucho en juego, y no adaptarse ahora podría provocar catástrofes físicas y cibernéticas simultáneas.
Los responsables de la toma de decisiones en los sectores de la energía, la sanidad y las infraestructuras críticas deben pensar de forma integral: protege tus centros de datos y sistemas de energía de forma conjunta, y considera cada dispositivo asociado a las personas un objetivo potencial. Actualiza tus modelos de riesgo, invierte en independencia y supervisión, y asóciate con integradores experimentados. Getronics está preparado para guiar esta transformación con expertos que pueden auditar tus riesgos cibernéticos y climáticos, diseñar las soluciones renovables o de aislamiento adecuadas y bloquear cualquier vulnerabilidad biodigital.
Actúa ahora para aumentar la resiliencia entre dominios. Las amenazas futuras no se anunciarán solas, y esperar a la normativa es demasiado tarde.




