La información que vamos acumulando la tratamos de diferente forma dependiendo del valor que pueda tener para nosotros, no tratamos de igual manera la fecha de nuestro aniversario que el precio de un artículo del supermercado. La fecha de nuestro aniversario la tenemos siempre memorizada (incluso la apuntamos en nuestro calendario) por tener un gran valor para nosotros.
Si jerarquizamos nuestra información personal dándole más o menos importancia a determinados aspectos, ¿no debiéramos hacer lo mismo con la información corporativa?, ¿por qué tratar toda la información de la misma manera?, ¿tiene toda la información el mismo valor?. La respuesta es claramente NO.
Seguramente no nos hemos parado a pensar en la cantidad de información a la que no accedemos pero que tenemos en nuestros discos de almacenamiento (de gran rendimiento y alto valor económico), pues nos da reparo eliminarla por si la necesitamos en un futuro. ¿No tendría sentido pasar esos datos a un sistema de almacenamiento más barato y liberar espacio de nuestros sistemas caros y de alta velocidad?.
El almacenamiento jerarquico se basa en un sistema transparente para las aplicaciones y los usuarios, que mantiene, de forma automática, la información en el tipo de soporte adecuado dependiendo del número de accesos, antigüedad y propietario de la información, permitiéndonos ahorrar costes.