SAT permite constituir el centro de back-office de medios de pago, prestando servicio a oficinas, servicios centrales, banca telefónica, banca internet, banca electrónica y departamentos de control del negocio, comerciales o de marketing.
Controla la gestión de clientes, tanto en la vertiente emisor como adquirente, diferenciando sus diversos perfiles y condiciones. Asimismo, segmenta y diferencia cada uno de los productos ofertados por la entidad, ya sean articulados sobre tarjetas u otros soportes de pago electrónico, como por ejemplo el teléfono móvil.