El sistema debe ser capaz de gestionar cualquier clase de contenido, desde imágenes de documentos que deben mantenerse en su formato original, hasta documentos dinámicos que son creados y modificados en formato electrónico, e incluso aquellos cuyo contenido es automáticamente personalizado en función de las características del usuario.
El sistema de gestión del contenido debe cubrir el ciclo de vida completo del documento creación, revisión, clasificación, búsqueda, gestión, distribución, archivo y destrucción.
Otra funcionalidad importante en este ámbito es la capacidad de gestionar contenido residente en otros sistemas mediante la utilización de estándares como DAV (Distributed Authoring and Versioning), que es lo que se ha dado en llamar Virtual Content Management (V CM).