Las organizaciones están permanentemente presionadas para reducir los costes, riesgos y el "time to market" (tiempo necesario para crear e introducir nuevos procesosde negocio) de sus aplicaciones. Además las nuevas aplicaciones deben integrarse con las ya existentes, anticipar futuras integraciones con otras, posibilitar la disponibilidad Web, etc...
Cada vez que se produce una adquisición o fusión entre compañías, los responsables de las aplicaciones corporativas comienzan un proceso de integración y racionalización de las mismas. Hoy en día esto se ha convertido en un estándar de buen funcionamiento.
En este complejo entorno, las empresas deben sentar las bases de trabajo en torno a algunos principios sensatos, como la utilización del estándar de "construcción por bloques" y de herramientas que aceleren la producción, y el trabajo con Partners que no reinventen, sino que reutilicen.