La seguridad sigue siendo una de las principales preocupaciones de los directivos, y esto no es sorprendente, ya que los riesgos asociados a los fallos de seguridad no hacen más que aumentar.
Sin embargo, creemos que la seguridad no debe verse solamente como una respuesta necesaria a las amenazas externas.
Una política de seguridad estratégica puede hacer que mejore el rendimiento de toda la empresa y es una potencial fuente de auténticas ventajas competitivas.